19 de agosto de 2026

Los Vaqueros de Burgos

Por Oscar Díaz Salazar

No ha pasado mucho tiempo desde que el parque de béisbol de Reynosa, “Adolfo López Mateos”, fue entregado en custodia al empresario Jorge García Velasco, conocido también como Chanito y como Burgos, por ser el propietario de la compañía de transporte y almacenamiento de hidrocarburos, del mismo nombre, así como de varias gasolineras en diferentes municipios de Tamaulipas.

La cesión de derechos del municipio a favor de Burgos, estipulaba inversiones para el remozamiento del parque, que al final no se demostró que se hubieran realizado, no las privadas, aunque si la inversión pública del municipio.

La operación se justificó en su tiempo con la promesa del empresario Burgos, de traer a Reynosa un equipo de béisbol profesional para la temporada del 2025, compromiso que en el 2026 sigue estando sin cumplimiento.

La “donación” o la cesión o cuál sea la figura legal empleada para que el López Mateos quedara bajo la custodia y para el usufructo de Jorge García, no ha sido ratificada por el Congreso del Estado, que de acuerdo a la ley, debe validar estos actos cuando se pretende que su vigencia sea mayor al periodo trianual del Ayuntamiento que lo autoriza.

En resumen les digo que hoy Burgos tiene el control del estadio, que fue remozado con dinero público, que no cuenta con el aval del Congreso, que no hay equipo profesional en Reynosa y que si se llevan a cabo eventos de paga de diversa índole en el recinto.

El asunto, que no es noticia, y que es sabido por los reynosenses y por cualquiera que quiera investigar el tema, es oportuno recordarlo hoy que los Burgos, y sus aliados, pretenden repetir la jugada para hacerse del control del estadio de fútbol de la unidad deportiva.

Aliados y empleados de Burgos están gestionando la concesión del estadio ubicado en las márgenes de la laguna “La Escondida”, para que sea la sede del equipo Vaqueros de fútbol profesional, de tercera o cuarta división.

La maniobra de los Burgos incluye el ofrecimiento de obras, acciones e inversiones mayúsculas, que a sabiendas de que no se van a cumplir, no tienen más limite que la imaginación, por lo que ofrecer construir una réplica del estadio Azteca, no suena tan descabellado para los representantes del magnate reynosense.

Veremos pronto si la capacidad de gestión y los argumentos le alcanzan a Don Burgos para convencer a los funcionarios del gobierno estatal.