10 de febrero de 2026

LA PRESENTACIÓN DE BAD BUNNY: ARTE, DENUNCIA Y UNIDAD

Soy maestra de técnica vocal del método tradicional italiano, purista como soprano formada en la Fondazione Europea di Musica di Fiesole y doctora en Educación Humanista y Hermenéutica Musical. Mi mundo es el bel canto: Mozart, Bellini, Verdi; la voz como camino de formación humana y fenomenología del canto.

No consumo trap ni reggaetón. Cuando me preguntan “¿a poco te gusta?”, respondo con verdad: no es mi paisaje sonoro cotidiano.

Sin embargo, la presentación de Bad Bunny en el Halftime Show del Super Bowl LX me conmovió profundamente desde la HERMENÉUTICA MUSICAL EN LOS PROCESOS DE FORMACIÓN HUMANA.

No se trata de su técnica vocal que desde mi perspectiva belcantista no tiene la complejidad que valoro, sino de cómo un artista popular transforma una plataforma masiva en instrumento de conciencia, memoria y resistencia antiimperialista.

Ayer, viendo el juego con la familia, algunos MAGA comentaron con disgusto: “han convertido el juego en algo político con este decadente de Bad Bunny”. No respondí; hay batallas que no vale la pena pelear ahí. Pero me quedé pensando: ¿QUÉ ACTO DE NUESTRA VIDA NO ES POLÍTICO? Negar lo político en el arte es ya una postura política.

Bad Bunny usó su convocatoria global para algo poderoso: LIBERTAD Y DIGNIDAD PARA NUESTROS PUEBLOS. Voz más clara, dicción intencional, banderas continentales ondeando, países nombrados uno a uno, el balón con “Together we are America” y la frase central: “LO ÚNICO MÁS PODEROSO QUE EL ODIO ES EL AMOR”.

No fueron adornos: fueron un acto deliberado de redefinir América como espacio plural y unir frente al caos y la división. Schopenhauer nos recuerda que la música expresa directamente la Voluntad colectiva, sin necesidad de virtuosismo técnico. Sartre habla del arte comprometido que se convierte en herramienta de libertad.

Bad Bunny demostró ambas cosas: canalizó la Voluntad de millones de latinoamericanos y usó el evento más “americano” para reivindicar una América nuestra, continental, digna.

En tiempos de polarización extrema, que un joven de la cultura urbana latina siembre unidad y despierte conciencias con cariño hacia “nuestros pueblos” me emociona. No discutí en casa, pero el mensaje ya estaba plantando semillas. Su presentación no fue solo un show: fue TODO ES POLÍTICO hecho arte. Y eso, incluso para una purista del bel canto, es profundamente transformador.

Por @DosRunas en X

La presentación de Bad Bunny: Arte, denuncia y unidad