29 de julio de 2026

#DESDELAFRONTERA/ POR #PEDRONATIVIDAD

Y lo sigue diciendo el INEGI

Cuando los números hablan… el ruido de la guerra sucia se queda sin micrófono

Hay cifras que se pueden comprar. Hay encuestas que nacen en un escritorio, se maquillan en una computadora y terminan circulando en redes sociales para alimentar egos o destruir adversarios. Pero hay otras que pesan, que tienen credibilidad y que, guste o no, terminan convirtiéndose en una bofetada de realidad para quienes viven de la descalificación.

Otra vez no lo digo yo.

Tampoco lo dice el Gobierno Municipal.

Mucho menos lo dice una encuesta pagada.

Lo dice el INEGI. Y del INEGI nadie debería dudar.

La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), correspondiente al segundo trimestre de 2026, coloca a Nuevo Laredo como la ciudad con la mejor percepción de seguridad en Tamaulipas y, además, registra la segunda mayor disminución de percepción de inseguridad de todo México.

Los números son contundentes.

Entre marzo y junio de este año, la percepción de inseguridad pasó de 34.8 por ciento a 26.5 por ciento, una reducción de 8.3 puntos porcentuales, suficiente para que Nuevo Laredo únicamente fuera superado por Ciudad Nezahualcóyotl en el avance nacional de este indicador.

Mientras el promedio nacional se ubicó en 59.8 por ciento, Nuevo Laredo aparece con apenas 26.5 por ciento, colocándose entre las ciudades más seguras del país en percepción ciudadana y escalando hasta el séptimo lugar nacional, compartiendo ese grupo con municipios como San Pedro Garza García, Piedras Negras, San Nicolás de los Garza y Saltillo.

Y estos resultados no aparecieron de la noche a la mañana.

No son producto de un golpe de suerte.

Mucho menos de una campaña publicitaria.

Son consecuencia de una estrategia permanente que ha privilegiado el fortalecimiento del tejido social. Recuperar parques, rehabilitar espacios públicos, modernizar el alumbrado, impulsar programas educativos, deportivos, culturales y sociales, además de mantener una coordinación permanente con las fuerzas estatales y federales, termina generando algo que ninguna campaña negra puede fabricar… Confianza ciudadana.

Porque la seguridad no solamente se mide en patrullas.

También se construye cuando las familias vuelven a los parques, cuando los niños juegan en espacios iluminados, cuando existen oportunidades para los jóvenes y cuando los gobiernos entienden que atender las causas también reduce la violencia.

Ahí está el trabajo coordinado entre la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas, el gobernador Américo Villarreal Anaya y la estrategia nacional de seguridad impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, cuyos resultados comienzan a reflejarse en la percepción de quienes todos los días viven la ciudad.

Y eso tiene un enorme valor político.

Porque mientras algunos continúan apostando a la guerra sucia, a las campañas de desprestigio y a convertir las redes sociales en fábricas de rumores, la realidad sigue caminando por otro lado.

Los números del INEGI no tienen partido.

No militan.

No hacen campaña.

Simplemente retratan lo que la ciudadanía responde.

Por eso este resultado duele tanto a quienes llevan meses intentando construir una narrativa de fracaso.

Y por más videos, cuentas falsas, ataques coordinados o publicaciones patrocinadas que aparezcan en redes sociales, resulta complicado pelear contra los datos oficiales.

La transformación de Nuevo Laredo no ha sido un discurso.

Ha sido una tarea cotidiana, constante y permanente, construida todos los días con inversión, coordinación y políticas públicas que buscan fortalecer el bienestar de las familias.

Al final, la política termina pasando la factura.

Y cuando la ciudadanía comienza a reconocer resultados, los ataques pierden efectividad.
Carmen Lilia Canturosas está cumpliendo.

Aunque a los de enfrente les provoque gastritis de tanto coraje al ver que la guerra sucia que orquestan en redes sociales simplemente no les está funcionando.

Y para que el malestar les aumente un poco más…

Las mediciones políticas siguen colocando a Carmen Lilia como una de las figuras más fuertes y la favorita rumbo al 2028.

CARLOS DE ANDA, EL HOMBRE ESTADO

En política hay algo que no se puede esconder.

Las noticias.

Y cuando esas noticias comienzan a escucharse en Reynosa, rebota en Matamoros, hace escala en Ciudad Victoria, llega a la zona sur y termina nuevamente en Nuevo Laredo… deja de ser un simple comentario de café para convertirse en tema obligado de conversación.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo con el secretario de Obras Públicas, Carlos de Anda.

Su nombre anda circulando con fuerza por todo el estado.

No porque él haya levantado la mano.

Mucho menos porque exista una decisión oficial de Morena.

Simplemente porque, cuando en los corrillos políticos preguntan quién podría darle continuidad al proyecto que hoy gobierna Nuevo Laredo si el partido decide postular a un hombre, la respuesta se repite una y otra vez.

Carlos de Anda.

Así de sencillo.

Y es que Nuevo Laredo dejó de ser hace tiempo un municipio cualquiera.

Hoy es el municipio insignia de Tamaulipas.

Es la ciudad que muchos presidentes municipales observan para entender cómo se logró colocarse entre las mejores evaluadas del estado, cómo se transformó la infraestructura urbana y cómo se convirtió en referente nacional en diversos indicadores.

Por eso los ojos de Tamaulipas están puestos en la frontera.

No solamente quieren saber cómo se gobierna.

Quieren saber quién será el encargado de cuidar una maquinaria que, guste o no, ha dado resultados.

Y ahí aparece Carlos de Anda.

No es un improvisado.

Su nombre no comenzó a sonar ayer.

Durante años ha sido llamado por distintas administraciones, no por ser un operador electoral ni un profesional del discurso político, sino por algo mucho más difícil de conseguir en el servicio público… Resultados.

Su carta de presentación siempre ha sido la misma.

Obras.

Infraestructura.

Modernización.

Planeación.

Mientras otros coleccionan discursos, Carlos ha preferido coleccionar calles rehabilitadas, espacios públicos renovados y proyectos que cambian el rostro de las ciudades.

Esa es precisamente la razón por la que hoy muchos dentro y fuera de Morena consideran que, si la candidatura corresponde a un hombre, difícilmente encontrarán un perfil con mayor conocimiento técnico y experiencia en la transformación urbana de Nuevo Laredo.

Claro…

Aún falta tiempo.

Las decisiones todavía no se toman.

En Morena nadie tiene la candidatura en la bolsa.

Y será el partido quien defina tiempos, reglas y perfiles.

Pero tampoco hay que hacerse los sorprendidos.

En política, las candidaturas primero se comentan, luego se posicionan y finalmente se oficializan.

Por eso no debe extrañar que el nombre de Carlos de Anda aparezca cada vez con mayor frecuencia en las conversaciones políticas de Tamaulipas… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.

Comentarios: pedropnatividad@gmail.com