26 de julio de 2026

En La Mira/ Por Miguel Domínguez

El Huachicol tiene sus orígenes en el PRIANRD

(26-Julio-2026).- Seguramente estimado lector recuerdan muy bien la gran polémica nacional que vivió el país cuando se dio la Reforma Energética en el año 2013.

Se habló del surgimiento del PRIAN por persuadir operadores de Peña Nieto a panistas y perredistas a votar a favor el nuevo marco legal que permitiría por primera vez a Pemex autorizar la importación de hidrocarburos (gasolina y diésel ) a empresas privadas, la llamada Reforma Energética y Fiscal.

Sin la unión de las bancadas priistas, panistas y perredistas no estuviéramos hablando del «huachicol fiscal», los que hoy critican este delito son los que inicialmente sentaron las bases para que se cometiera este delito.

Y no fue gratis… todavía les retumba en los oídos a gente como Ricardo Anaya la acusación que emitió Emilio Lozoya, ex director de Pemex, quien en el 2020 que tuvo que pagar sobornos millonarios a legisladores de oposición para que aprobaran la reforma, por órdenes de Enrique Peña Nieto.

En aquellos años fue muy difundido el video (Milenio, 17 de agosto del 2020) donde colaboradores del senado representantes de legisladores «opositores» reciben fajos de billetes en maletas para comprar su voto a favor de las dizque reformas estructurales.

Aunque no hay sentencias judiciales que comprueben la venta del voto del PAN, Ricardo Anaya nunca supo explicar cómo le hizo para enviar a vivir y estudiar a su familia a Atlanta, Estados Unidos (El Universal, noviembre 2016) cuando ni acumulando sus ingresos como diputado federal (fue presidente de mesa directiva de la Cámara de Diputados) le hubiera alcanzado.

Hoy todos los panistas salen a defender al bajacaliforniano, Ernesto Ruffo Appel, ícono del panismo conservador por ser el primer gobernador de ese partido.

Pero no dicen que gracias a esa reforma energética y sus reformas estructurales sentaron las condiciones para que cientos de sus amigos, afines, parientes y padrinos se hicieron millonarios importando gasolina y diésel sub declarado, es decir, el llamado «huachicol fiscal».

Ahora los que votaron a favor de dar permisos a empresas privadas se rasgan las vestiduras con su narrativa contra el contrabando de gasolinas y diésel, pero fue en el gobierno de Enrique Peña Nieto, ya con sus reformas Energética y Fiscal, en práctica, que se autorizaron.

En abril del 2016 la Secretaría de Energía empezó a conceder permisos de importación de gasolina y diésel a empresas nacionales e internacionales, al menos dieron más de mil 300 permisos de importación.

Muchas de ellas declaraban hasta el 90 por ciento menos de los volúmenes que importaban, no pagaban el IEPS (Impuesto Especial a la Producción y Servicios), muchos usando trenes, barcos y tractocamiones.

Las autoridades actuales han documentado que solo en el 2025, el SAT estimó en 67 mil millones de pesos en pérdidas por el no pago de impuestos a importaciones de diésel y gasolina, más 56 mil millones por robo de crudo en ductos y pozos.

Los órganos fiscalizadores del gobierno actual calculan que anualmente ingresan al país 102 mil barriles anuales de forma ilegal.

En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se cancelaron un total de 1 mil 276 permisos de importación por causas documentadas de irregularidades como declaración falsa (metían gasolina por aceites, querosenos, naftas u otros productos), datos falsos en la facturación, en pedimentos, falta de reportes de entradas, papeles apócrifos y demás.

Al inicio del sexenio 2018-20124 la Secretaría de Energía tenía vigentes 1 mil 377 permisos de importación, de los cuales 1 mil 363 eran de empresas privadas.

Actualmente los permisos autorizados ascienden a solo 37 y un reducido grupo de empresas tienen permisos de largo plazo, como ExxonMobil, Valero, Koch, Marathon, Shell y las filiales de Pemex.

Bajo investigación por «huachicol fiscal» están empresas como Ingemar, Crismon Hidrocarburos, Jomadi Logistics & Cargo y otras que laboraban con ellas como Servicios Portuarios, Dragados y Puertos, Soma Transporte, Ahavat Logistics Solutiion, AG Packlines de México, Internacional de Fundentes, Logística Ferroviaria Fargo, Servicios Integrales y Desarrollos G. M. G. y Crissmon Hidrocarburos, además de cientos de contribuyentes que emitieron Comprobantes Fiscales Digitales por internet amparando supuestas operaciones de importaciones inexistentes de hidrocarburos.

Con todo y la limpia, el país sigue siendo un país sin autosuficiencia, apenas produce el 48 por ciento de lo que consumimos anualmente de combustibles.

México importa entre el 37 y 52 por ciento de la gasolina que consume, es decir, unos 337 mil a 359 mil barriles diarios; entre las importaciones legales de gasolina, diésel y turbosina (para aviones) la Federación destina 1 mil 601 millones de dólares mensuales. Compra el litro en alrededor de 9.40 pesos y lo vende en promedio a 23.68 el litro de Magna -en el interior-, a 28.5 el litro de Premium y a 27 pesos promedio el diésel.

El daño causado por el «huachicol fiscal» creado por los diputados del PRIANPRD con su Reforma Energética está lejos de ser exterminado.

Aunque es grande el esfuerzo del gobierno por producir más gasolinas y no depender del extranjero, está lejos de ser suficiente, en 2018 México compraba el 75 por ciento de la gasolina que consumía, ahora ronda entre el 48 y 52 por ciento.

Pero la nueva refinería Dos Bocas apenas opera al 5 por ciento de su capacidad, la apuesta es aumentar la producción propia, eliminar el «huachicol fiscal» y exterminar a bandas del crimen que roban crudo de ductos.

La tarea es complicada considerando que el crudo mexicano es difícil y costoso de refinar, pero al menos la reforma energética antipatriótica que causó el «huachicol» parece estar revertida, el combate seguirá, pro lo pronto hasta las mini refinerías clandestinas están siendo descubiertas y los políticos huachicoleros están empezando a caer.