Nuevo Laredo, Tam (26-Julio-2026).- La ciudad que durante años simbolizó la violencia hoy registra la menor percepción de inseguridad en Tamaulipas. Una encuesta no cambia la historia, pero puede ser el primer capítulo de una historia diferente.
Durante años, mencionar a Nuevo Laredo era evocar una de las ciudades más golpeadas por la violencia. Su nombre apareció durante demasiado tiempo en los titulares nacionales sobre crimen organizado, enfrentamientos y disputas territoriales. Con el paso de los años, esa imagen dejó de ser una noticia para convertirse en un estigma.
Pero las ciudades no están condenadas a cargar para siempre con su pasado.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) correspondiente al segundo trimestre de 2026 coloca a Nuevo Laredo como la ciudad de Tamaulipas con la menor percepción de inseguridad. Apenas el 26.5 por ciento de sus habitantes considera inseguro vivir ahí, un resultado que incluso supera a Tampico, históricamente el municipio mejor evaluado del estado en este indicador. Además, Nuevo Laredo registró una de las reducciones más importantes del país entre marzo y junio, al pasar de 34.8 a 26.5 por ciento.
El dato merece leerse con cuidado.
La ENSU no mide la incidencia delictiva ni sustituye las estadísticas de las fiscalías. Mide algo distinto: cómo perciben los ciudadanos la seguridad en el lugar donde viven. Y esa percepción no cambia por un discurso, una campaña publicitaria o una conferencia de prensa. Cambia cuando las personas sienten que pueden salir de casa, trabajar, caminar o realizar sus actividades cotidianas con mayor tranquilidad.
Por eso estos resultados tienen un peso que trasciende a una administración municipal. Las percepciones suelen ser mucho más difíciles de modificar que las estadísticas. Una mala reputación puede sobrevivir incluso cuando la realidad empieza a cambiar.
Eso parece estar ocurriendo en Nuevo Laredo.
No significa que los problemas hayan desaparecido ni que la ciudad pueda declararse libre de violencia. Ningún indicador serio permite sostener semejante conclusión. Pero sí significa que una parte importante de sus habitantes percibe una mejoría suficiente para comenzar a romper una narrativa que durante años parecía inamovible.
Existe la tentación de convertir cualquier resultado favorable en propaganda política. Es comprensible que un gobierno destaque un dato positivo. Lo importante será que ese avance no se utilice para declarar una misión cumplida, sino para asumir el compromiso de consolidarlo. La confianza ciudadana es uno de los activos más difíciles de ganar y también uno de los más fáciles de perder.
Hoy Nuevo Laredo aparece entre las ciudades con menor percepción de inseguridad del país y ocupa el primer lugar en Tamaulipas en este indicador. Conservar esa posición dependerá de que los ciudadanos sigan encontrando en las calles las mismas razones que hoy expresaron ante los encuestadores del INEGI.
La encuesta no cambia el pasado. Pero sí sugiere que en Nuevo Laredo podría estar escribiéndose una historia diferente.
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