POR #PEDRONATIVIDAD
La nueva escuela primaria del ejido El Progreso representa uno de los mejores ejemplos de lo que puede lograrse cuando existe coordinación entre los distintos niveles de gobierno.
La alcaldesa Carmen Lilia Canturosas no se limitó a levantar un edificio. Su administración destinó más de 36 millones de pesos para construir y equipar un moderno plantel con 12 aulas climatizadas, edificio de dos niveles, mobiliario nuevo, oficinas administrativas y todos los servicios necesarios para recibir a los estudiantes. Sin embargo, el verdadero mérito fue no detenerse ahí.
Porque una escuela sin registro oficial sigue siendo solamente un edificio.
Fue entonces cuando entró la gestión política. Gracias al respaldo del gobernador Américo Villarreal Anaya y al acompañamiento del secretario de Educación de Tamaulipas, Miguel Ángel Valdez García, se concretó la entrega de la Clave de Centro de Trabajo que permitirá incorporar formalmente el plantel al Sistema Educativo Nacional e iniciar clases en el ciclo escolar 2026-2027.
Ese documento administrativo, que para muchos puede parecer un simple trámite, en realidad representa el paso que garantiza maestros, alumnos y vida para una escuela que muy pronto abrirá sus puertas a más de 450 niñas y niños del poniente de Nuevo Laredo, con posibilidades de ampliar su capacidad conforme crezca la demanda.
Pero este hecho también tiene una lectura política de gran relevancia.
La nueva primaria del ejido El Progreso se convierte en la primera escuela de este nivel que recibe registro oficial durante la administración del gobernador Américo Villarreal Anaya, consolidando una visión donde la educación continúa siendo una prioridad para el Gobierno del Estado. Al mismo tiempo, Nuevo Laredo establece un precedente al convertirse en el primer municipio tamaulipeco que entrega al Estado un plantel totalmente construido, equipado y listo para incorporarse al sistema educativo.
Ese logro habla de una coordinación institucional que funciona.
Mientras algunos gobiernos se conforman con cortar el listón de una obra, Carmen Lilia Canturosas decidió acompañar el proyecto hasta el último paso, gestionando personalmente los procedimientos necesarios para garantizar que el edificio se convierta en una escuela en operación y no en una promesa inconclusa.
La visión humanista del gobernador Américo Villarreal encuentra así un aliado sólido en el gobierno municipal, mientras que el trabajo del secretario Miguel Ángel Valdez García permitió dar certeza jurídica y educativa al proyecto. Cuando Estado y Municipio trabajan con un mismo objetivo, los beneficios llegan directamente a las familias.
Al final, la política también puede medirse en resultados. Y cuando una obra pasa del papel a las aulas, cuando una gestión termina con niñas y niños ocupando sus pupitres, queda claro que no se construyó solamente una escuela. Se construyó una oportunidad para cientos de familias de Nuevo Laredo y un ejemplo de que la coordinación entre gobiernos sí puede traducirse en bienestar para la ciudadanía.
MORENISTAS CON EL ACELERADOR PUESTO
Algo está ocurriendo al interior de Morena en Tamaulipas que la dirigencia estatal ha tenido que salir, otra vez, a tratar de apagar el fuego antes de que las llamas se salgan de control.
La presidenta del partido, Lupita Gómez Núñez, volvió a hacer un llamado a la militancia para respetar los tiempos, conducirse con austeridad y dejar de lado los ataques entre compañeros. Incluso recordó que los lineamientos ético políticos de Morena contemplan sanciones para quienes se adelanten o incumplan las reglas internas.
El mensaje tiene destinatarios muy claros.
Si la dirigente tuvo que recordar que «un militante no puede hablar de otro militante» y que las aspiraciones deben promoverse con moderación, es porque desde hace meses el ambiente interno dejó de ser de organización para convertirse en una auténtica precampaña.
Basta recorrer Tamaulipas para darse cuenta. Hay aspirantes que ya traen agenda propia, reuniones permanentes, espectaculares disfrazados, entrevistas, recorridos, desayunos, saludos, fotografías estratégicas y hasta equipos de promoción trabajando como si la elección estuviera a la vuelta de la esquina. Todos juran que «solo están trabajando», pero la fiebre política ya se siente en cada municipio.
Y no solamente son los morenistas de cepa.
También comenzaron a aparecer los chapulines políticos que, viendo el peso electoral de Morena, ya buscan brincar de partido o acercarse al movimiento con la esperanza de encontrar una candidatura.
El problema para la dirigencia es que este fenómeno difícilmente se detendrá únicamente con llamados a la prudencia.
Cuando la carrera por el 2027 ya comenzó en la mente de muchos aspirantes, las palabras pesan menos que las ambiciones. Cada quien quiere posicionarse primero, ganar reflectores y llegar con ventaja cuando finalmente se abran las convocatorias.
Lupita Gómez hace lo correcto al recordar que Morena tiene reglas, principios y mecanismos internos que deben respetarse. También acierta al insistir en que hoy la prioridad debería ser fortalecer el trabajo territorial, informar sobre los logros de los gobiernos emanados del movimiento y mantener el contacto con la ciudadanía.
Sin embargo, entre más se acerca el calendario electoral, más complicado será contener a quienes ya arrancaron motores.
La dirigencia puede pedir calma, pero la realidad es otra, la carrera por el 2027 ya arrancó en Tamaulipas y, al parecer, más de uno no piensa levantar el pie del acelerador… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.
Comentarios: pedropnatividad@gmail.com
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