12 de julio de 2026

Olga, Carmen Lilia y Tania

  • La decisión no será de género, sino de perfiles
  • Aún falta para la sucesión estatal, pero el tiempo vuela…
Por René Martínez Bravo
La política suele adelantarse al calendario. Mientras los tiempos legales todavía no abren la puerta a la sucesión gubernamental de 2028, los tiempos políticos ya comenzaron hace varios meses. Las encuestas circulan, las mediciones se multiplican y los grupos internos de Morena empiezan a mover discretamente sus piezas.
Si la definición termina inclinándose por una candidatura femenina, el partido guinda tendrá frente a sí una decisión mucho más compleja de lo que algunos imaginan. No bastará con encontrar a la mujer mejor posicionada en un momento determinado; deberá elegir al perfil que ofrezca mayores garantías de triunfo, gobernabilidad y continuidad del proyecto político que hoy encabeza el gobernador Américo Villarreal Anaya.
En ese escenario aparecen tres nombres que, por distintas razones, concentran buena parte de la conversación política: la senadora Olga Sosa Ruiz, la alcaldesa de #NuevoLaredo, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, y la magistrada TaniaContreras López.
Las tres representan fortalezas distintas.
Olga Sosa posee quizá la estructura política más amplia. Lleva años recorriendo el estado, construyendo relaciones y consolidando presencia territorial. Su experiencia legislativa y electoral le permite conocer los ritmos de una campaña y las exigencias de una elección constitucional. Sin embargo, la misma exposición que le ha dado posicionamiento también le ha generado desgaste. En política, quien encabeza las preferencias suele convertirse también en el principal blanco de las críticas.
Carmen Lilia Canturosas, por su parte, ha construido un activo que en Morena comienza a adquirir un valor especial: resultados de gobierno. Administrar uno de los municipios económica y estratégicamente más importantes del país le ha permitido demostrar capacidad ejecutiva, disciplina administrativa y una narrativa basada más en obras y acciones que en el discurso político. Su crecimiento en el escenario estatal ya no pasa inadvertido y, para muchos observadores, es el perfil que más terreno ha ganado durante los últimos meses.
En tanto, Tania Contreras representa un perfil distinto. Su fortaleza radica en la preparación jurídica, la institucionalidad y una imagen de seriedad administrativa. No obstante, el reto de cualquier figura proveniente del ámbito judicial consiste en trasladar ese reconocimiento institucional hacia una conexión emocional con el electorado, terreno donde todavía tendría camino por recorrer.
Pero reducir la discusión a quién tiene más simpatías sería simplificar demasiado una decisión que #Morena suele tomar bajo múltiples variables.
El partido gobernante ha demostrado que sus candidaturas no obedecen únicamente a la popularidad. También pesan la capacidad de mantener la unidad interna, la aceptación entre distintos sectores sociales, la competitividad frente a la oposición, la cercanía con el proyecto nacional y estatal, así como la posibilidad real de ganar la elección constitucional.
Por ello, quien aspire a encabezar la candidatura deberá ofrecer algo más que una buena encuesta.
Necesitará demostrar liderazgo, resultados, estructura territorial, capacidad para soportar una campaña de alta intensidad y, sobre todo, generar confianza entre un electorado que cada vez exige más eficacia y menos discursos.
Hoy podría decirse que la competencia se concentra principalmente entre Olga Sosa y Carmen Lilia Canturosas, mientras que Tania Contreras representa una alternativa institucional cuya evolución política dependerá del nivel de posicionamiento ciudadano que logre construir.
Sin embargo, falta todavía el tramo más complejo del recorrido.
Las campañas internas no se ganan únicamente con espectaculares, presencia en redes sociales o giras constantes. Se ganan convenciendo a quienes tomarán la decisión final de que ese perfil no solo puede ganar una elección, sino gobernar con estabilidad durante los siguientes seis años.
En Morena lo saben bien.
La candidatura al Gobierno de Tamaulipas no será un premio a la trayectoria, ni un reconocimiento a la lealtad, ni una concesión a los grupos políticos.
Será, probablemente, la apuesta más importante para preservar el proyecto político en el estado.
Y cuando llegue ese momento, el género dejará de ser el tema central.
La verdadera pregunta será quién representa la combinación más sólida de capacidad, resultados, liderazgo, cercanía con la ciudadanía y viabilidad electoral.
Porque al final, las elecciones no las gana quien más aparece.
Las gana quien logra convencer.
Hasta la próxima
renovacion44@hotmail.com
Gerardo Algarín Carlos Canturosas
#Tamaulipas