Todos dicen lo mismo: todavía no son tiempos.
(9-Julio-2026).- No hay campañas, no hay precampañas y mucho menos candidatos. Al menos eso marca el calendario electoral. Sin embargo, basta abrir Facebook o cualquier otra red social cualquier mañana en Reynosa para descubrir que la política parece haber decidido adelantarse al reloj.
Recorridos por colonias, supervisión de obras, reuniones con vecinos, transmisiones en vivo y publicaciones perfectamente editadas forman parte del día a día de algunos funcionarios. Informar sobre el trabajo institucional no solo es válido, es una obligación. Lo que empieza a llamar la atención es cuando el cargo pasa a segundo plano y el protagonista termina siendo siempre la misma persona.
Así ha cambiado la política. Antes las campañas comenzaban con bardas pintadas, lonas y brigadas tocando puertas. Hoy empiezan con algoritmos, historias de Facebook, transmisiones en vivo y estrategias digitales. El territorio ya no solo se recorre; también se conquista desde la pantalla de un teléfono celular.
Por si quedaban dudas, las primeras encuestas rumbo al 2027 ya comenzaron a circular. Más que definir quién ganará una elección que todavía está lejos, empiezan a instalar nombres, medir niveles de conocimiento y abrir conversaciones. En política, aparecer en una encuesta no convierte a nadie en candidato, pero sí lo coloca en el radar ciudadano.
Y difícilmente puede considerarse una casualidad.
Morena gobierna Reynosa, gobierna Tamaulipas y gobierna el país. La verdadera competencia, al menos por ahora, no parece estar entre partidos políticos, sino dentro del propio partido en el poder. Ahí es donde comienza la carrera por el posicionamiento, la visibilidad y el reconocimiento ciudadano. Quien aspire a gobernar Reynosa sabe que primero deberá ganar una contienda interna antes de pensar en la elección constitucional.
Las encuestas, además, dejaron de ser únicamente instrumentos para medir preferencias. Hoy también sirven para instalar temas, proyectar perfiles y abrir la conversación pública. Quien aparece en ellas gana visibilidad; quien no aparece, simplemente queda fuera del radar. Esa también es una forma de hacer política.
Por eso resulta inevitable preguntarse dónde termina la comunicación institucional y dónde comienza la construcción de un proyecto político. Es una línea muy delgada que cada vez parece más difícil distinguir.
Mientras tanto, existe una Reynosa muy distinta a la que aparece todos los días en las redes sociales.
Es la Reynosa de las colonias que pasan días enteros sin agua potable. La de los drenajes colapsados que inundan calles y hogares. La de vialidades destrozadas que parecen no tener fecha de reparación. La de un transporte público que sigue sin responder a las necesidades de miles de trabajadores y estudiantes. La de la inseguridad que continúa siendo una preocupación permanente para muchas familias. Y la del abandono que los ciudadanos siguen denunciando una y otra vez.
Esa ciudad difícilmente cabe en un video de treinta segundos.
Porque ninguna encuesta llena un tinaco.
Ninguna transmisión en vivo repara un drenaje.
Ningún video tapa un bache.
Ningún algoritmo mejora el transporte público.
Y ningún “me gusta” devuelve la tranquilidad a una colonia.
La política siempre encontrará la forma de adelantarse. Es parte de su naturaleza. Las redes sociales podrán construir imagen y las encuestas instalar nombres. Pero la ciudadanía termina votando con la memoria.
Y la memoria no se construye con publicaciones diarias.
Se construye con agua en la llave, calles transitables, transporte público digno, colonias atendidas, seguridad y resultados.
Porque al final, los ciudadanos pueden olvidar una encuesta. Lo que nunca olvidan es quién gobernó mientras Reynosa seguía esperando soluciones.
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