18 de mayo de 2026

DE PRIMERA…LA DAMA DE LA NOTICIA/ POR ARABELA GARCIA

  • Campos Minados
  • Si el Uniforme no Protege, al Ciudadano Solo le Queda Rezar

(18-Mayo-2026).- Gobernar en México —sea cual sea el nivel, la trinchera o el color del partido— se ha convertido en un auténtico campo minado. Pero si la lógica nos dice que quienes portan un uniforme, un arma y el respaldo del Estado no están a salvo, ¿qué nos depara al resto de los mortales? La seguridad pública en el país es una papa caliente que quema las manos de cualquiera. Hay que reconocer que a los líderes que hoy gobiernan Tamaulipas y sus 43 municipios les resulta titánico lidiar con el día a día. Tengan o no tengan nexos, la realidad los rebasa. Sin embargo, el eslabón más delgado, el que siempre termina rompiéndose, es el de las fuerzas de seguridad de todos los niveles. Hombres y mujeres que salen a trabajar con el beso de despedida a sus familias, sin la menor certeza de si van a volver.

Lo ocurrido hace apenas unas horas en las calles de Matamoros es la radiografía exacta de esta vulnerabilidad. Lo que detonó como un simple y cotidiano percance vial escaló en minutos a una feroz persecución y balacera en plena vía pública. El saldo fue trágico y devastador: un elemento de seguridad asesinado a balazos en el cumplimiento de su deber, otro gravemente herido en el hospital y uno más en shock tras salir ileso de milagro. El caso tuvo que ser atraído de inmediato por la Fiscalía General de la República (FGR) al confirmarse que se trata de delitos del fuero federal. Esta anécdota de sangre nos demuestra que en Tamaulipas ya no existen los incidentes menores; cualquier chispa en el asfalto puede encender el infierno.

Hay puestos públicos tan minados en este país que pareciera que solo con mucha pasiflora o altas dosis de cinismo se podrían desempeñar. ¿Cuánto espacio geográfico se requeriría y cuánto material de block necesitaríamos para construir un contenedor lo suficientemente grande y meter toda la podredumbre que hoy hace mella en nuestra sociedad? Estamos normalizando escenas de horror frente a niños y jóvenes, una formación torcida que a corto plazo termina explotando directamente en la vida de los padres. Esto es real, es serio y nos está carcomiendo el tejido social.

Pero el colapso no es solo en las calles, también está en los bolsillos. El panorama económico actual termina por cerrar la pinza del desastre. Los datos duros y objetivos de los registros de empleo del IMSS a nivel nacional revelan una crisis silenciosa: 20 estados de la República registraron una pérdida neta de empleos formales en los últimos meses, y Tamaulipas figura lamentablemente entre los primeros lugares con los índices de desempleo y bajas más preocupantes.

Por más que la Secretaría del Trabajo y la de Economía nos inunden diariamente con boletines alegres, datos maquillados e información difícil de creer, la realidad en las empresas y en las maquiladoras es otra. La recuperación económica ha sido un mito. Y es que resulta imposible atraer inversiones sólidas o mantener los empleos existentes si continuamos operando como un estado y un país fallido en materia de seguridad. El dinero es cobarde y huye de las balas; nadie quiere arriesgar su capital donde la vida de sus trabajadores no vale nada. Seguridad y empleo van de la mano, y hoy, ambas asignaturas están reprobadas.

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