El canto de La Borrega… ¿Casualidad?
(6-Mayo-2026).- Dicen que en política no hay casualidades y el canto de Mario López “La Borrega” tampoco es casualidad.
Aquí la pregunta no es ¿a quién señaló La Borrega?, la pregunta es ¿a quién no señaló? ¿Quiénes se benefician con esas declaraciones?
Como diría Jack el Destripador, vamos por partes.
Primero. El portal de Latinus, encabezado por el polémico Carlos Loret de Mola, a quien hay que reconocerle el olfato para obtener este tipo de materiales, publica una entrevista que más bien parece emboscada disfrazada de charla. Porque seamos claros, cuando un funcionario de ese nivel acepta hablar con un medio que no es afín a su partido, hay manual básico de supervivencia política. O te niegas con mil pretextos o te vuelves experto en no decir nada.
Pero aquí no pasó ni una ni otra.
La Borrega habló suelto, sin filtros, con groserías, directo, visiblemente molesto, sin medir a quién embarraba. Más que entrevista, parecía sobremesa de confianza… solo que el micrófono ya estaba abierto y grabando cada palabra.
Segundo. Los nombres ya los dio. La embarradera fue monumental. Pero la pregunta de fondo sigue flotando como humo espeso, ¿cuál era su intención al señalar al propio gobernador y a su grupo político? ¿Por qué dinamitar el mismo puente por el que él cruzó?
Porque no es menor, se echó encima no solo al gobernador, sino a sus ahora ex aliados, al Partido Verde Ecologista de México que lo cobijó recientemente y al propio Morena que lo impulsó hasta la diputación federal.
Tercero. Aquí es donde el rompecabezas se pone interesante. ¿Quién presionó a La Borrega? Porque nadie se levanta un día cualquiera pensando: “hoy voy a acusar de huachicoleros al gobernador y a medio gabinete”. No, eso no ocurre por inspiración divina… ocurre por cálculo, presión o desesperación.
Porque lo que logró fue sencillo y brutal, hacerse de enemigos poderosos, de esos que no olvidan ni perdonan.
Cuarto. La pregunta clave, ¿quién gana con todo esto? Porque si algo tiene la política, es que cada escándalo es una ficha que alguien mueve en el tablero.
Ahí está el grupo del gobernador Américo Villarreal, con su estructura, sus alcaldes aliados y su proyecto rumbo al 2028. Un bloque que, hasta antes de este episodio, caminaba con relativa estabilidad en la sucesión.
Pero también están los otros… los que quieren sentarse en esa mesa, pero no han sido precisamente parte del círculo cercano.
Y sí, vale la pena poner nombres sobre la mesa, sin afirmar que estén detrás del episodio, pero sí reconociendo que el agua revuelta siempre deja pescadores con mejor cosecha.
Quinto. Entre los más beneficiados aparece el propio Partido Verde, que en voz de su dirigente Manuel Muñoz Cano ha insistido una y otra vez en romper con Morena y jugar solo. Alcaldías, diputaciones, gubernatura… todo está en su radar, y un escándalo de este tamaño debilita cualquier alianza.
También asoma el grupo del senador José Ramón Gómez Leal, cuñado del exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, que no es secreto para nadie, trae la mira puesta en la gubernatura.
Y en la lista no pueden faltar Maki Ortiz y su hijo Carlos Peña Ortiz, el llamado clan Reynosa, que también quiere jugar fuerte… y quieren bajo las siglas del Verde.
Insisto, no se trata de señalar autores intelectuales, pero sí de entender quién sonríe cuando otros se desgastan.
Porque mientras unos explican, otros avanzan.
Y en medio de todo esto, conviene recordar de dónde viene La Borrega. Llegó a la alcaldía de Matamoros cobijado por Morena. Se reeligió con la misma bandera. Después, con el famoso Plan C, Morena cedió candidaturas al Verde, pero prestando cuadros propios. Así fue como brincó a San Lázaro, con camiseta verde… pero ADN guinda.
Incluso el gobierno de Américo lo respaldó en momentos complicados, pese a las acusaciones e investigaciones que ya cargaba. Lo sostuvieron, lo impulsaron, lo hicieron diputado. Su historia es la de muchos, de profesor a figura política con poder y recursos en tiempo récord.
Y aun así, decidió morder la mano que lo llevó hasta ahí.
Por eso la pregunta sigue viva, ¿qué o quién lo empujó a hacerlo?
Hoy, La Borrega ya cantó. Si fue ingenuidad, estrategia o encargo, el tiempo lo dirá. Lo que sí es un hecho es que hoy está solo. El Verde ya marcó distancia. Morena no lo quiere ni ver. Y del otro lado tiene al gobernador como adversario.
Un aislamiento político que pesa más que cualquier declaración.
Si esto fue jugada, tendrá que ser una muy fina… porque de lo contrario, más que canto, podría terminar siendo su propio epitafio político.
RECONOCEN A PERSONAL MUNICIPAL
En política se aplaude mucho al que corta listones… pero pocas veces se voltea a ver a quienes, desde hace décadas, sostienen el edificio para que no se venga abajo. Y ahí, justo ahí, es donde el Gobierno de Nuevo Laredo decidió poner el reflector, en la vieja guardia, en los de credencial gastada y memoria larga, en quienes han visto pasar administraciones como estaciones de tren.
La ceremonia de reconocimientos por años de servicio no fue un acto protocolario más. Fue, en realidad, un mensaje con destinatario doble, hacia adentro, para reforzar la moral del aparato municipal; y hacia afuera, para recordar que la estabilidad también se construye con rostros que no cambian cada tres años.
Encabezada por la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal, la entrega distinguió a 59 trabajadores con trayectorias que van de los 25 a más de 40 años de servicio. No es poca cosa. En tiempos donde la rotación es la regla y la lealtad institucional es limitada, tener personal con cuatro décadas en el mismo barco habla de algo más profundo que un simple empleo, habla de identidad.
Cuando la alcaldesa les dice que son “esenciales” y “aliados en la construcción de un municipio vanguardista”, no solo reconoce su pasado, también los incorpora al futuro del proyecto.
El incentivo económico entregado es importante, claro. Pero el verdadero pago está en el reconocimiento público…¿Qué, no?, NOS LEEMOS.
Comentarios: pedropnatividad@gmail.com
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