2 de marzo de 2026

#DESDELAFRONTERA/ POR #PEDRONATIVIDAD

Candidateables

(2-Marzo-2026).- En política hay quienes buscan destaparse. Y hay quienes son destapados.

La alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal volvió a ser clara, no son tiempos de candidatearse. Su prioridad es gobernar Nuevo Laredo. Respetar los tiempos del gobernador Américo Villarreal Anaya y esperar las definiciones que marque Morena rumbo al 2027 o al 2028.

Sin embargo, hay un detalle que no pasa desapercibido.

Otra vez estuvo en la capital cueruda, Ciudad Victoria, y nuevamente fue la más asediada por los reporteros. Pregunta tras pregunta. Micrófonos extendidos. Insistencia directa, ¿va o no va? ¿aspira o no aspira?

La escena se repite porque el interés no nace del vacío. Nace de los números.

Desde 2021, su discurso ha sido el mismo, trabajar, trabajar y trabajar. Y mientras tanto, Nuevo Laredo se consolida como la ciudad más estratégica de Tamaulipas y el polo de desarrollo económico más potente del país en materia de comercio exterior. La aduana fronteriza no solo mueve mercancías, mueve influencia política.

En enero, el municipio recibió 349 millones de pesos en participaciones federales, 79 millones por encima de lo proyectado. No es una cifra menor. Es reflejo de una economía dinámica y de una ciudad que crece con orden.

A eso se suma el plan de obra 2026, que contempla drenaje sanitario, pluvial y nuevos ejes viales para atender la expansión urbana. Infraestructura estructural, no cosmética. Además, la participación ciudadana a través de consejos sociales confirma que el gobierno municipal no camina solo, sino acompañado de sus ciudadanos.

Entonces la pregunta cambia de tono.

¿Necesita Carmen Lilia destaparse?

La respuesta es sencilla… no.

Cuando una figura política acumula resultados, equilibrio financiero, respaldo empresarial y estabilidad administrativa, se vuelve candidateable por inercia. No por promoción. No por ansiedad. No por levantar la mano.

BLINDAJE EN LA JUNGLA DIGITAL

Estamos en tiempos donde el nuevo mercado no tiene techo ni paredes. Está en la palma de la mano. Se compra una casa por catálogo digital, se renta un departamento por mensaje privado y se aparta un vehículo con un clic. La tecnología nos simplificó la vida… y también le abrió la puerta a los depredadores.

Por eso la iniciativa presentada por la diputada local neolaredense, Ana Laura Huerta Valdovinos no es un capricho legislativo. Es una necesidad urgente. Una respuesta a una realidad que ya golpea a miles de ciudadanos.

La alerta no es menor. La propia Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros ha advertido el crecimiento exponencial del fraude digital, especialmente en operaciones de compraventa en línea. Los más vulnerables, arrendatarios y compradores primarios, quienes muchas veces invierten el ahorro de años confiando en una publicación atractiva, en una supuesta inmobiliaria virtual o en una oferta imposible de rechazar.

La reforma propone modificar la fracción 20 del artículo 418 del Código Penal del Estado para algo que parece simple, pero que es profundamente estratégico, incluir de manera explícita el concepto de “red de redes”, es decir, el sistema mundial de computadoras interconectadas, junto con plataformas digitales, tiendas en línea, redes sociales y aplicaciones móviles.

En palabras claras, cerrar el resquicio legal por donde hoy se escabullen los estafadores.

Si el Código Penal no nombra el espacio donde se comete el fraude, el vacío se convierte en refugio. Y ahí es donde esta reforma cobra sentido.

La iniciativa no llega sola ni improvisada. Cuenta con el respaldo técnico de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tamaulipas y del Poder Judicial del Estado de Tamaulipas. La redacción es contundente, se aplicarán sanciones a quien, por medio de la red de redes, plataformas digitales, tiendas en línea o cualquier medio electrónico o tecnológico, engañe o incite al error al consumidor mediante la venta, renta o traspaso de bienes inmuebles, productos o servicios falsos.

No es una reforma ornamental. Es un blindaje… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.

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