Fuente: Forbes
Ciudad de México (13 de febrero de 2026).- En un escenario donde la demanda energética sigue creciendo, los retos logísticos para el sector de hidrocarburos en Centroamérica y México se han convertido en un punto crucial.
El consumo mundial de energía está fuertemente basado en el petróleo, el gas, el carbón y la electricidad.
De acuerdo con estudios recientes el carbón y el petróleo ocupan el 29% cada uno, seguidos por el gas con un 23%, la electricidad con un 10%, la biomasa con un 9% y fuentes que emanan del calor un porcentaje que apenas alcanza el 1%.
Actualmente, las energías renovables empiezan a tomar relevancia dentro de este consumo mundial y en conjunto de los hidrocarburos, forman una alternativa en materia energética para las economías de diferentes países del mundo, ya que incidirán de manera importante en el crecimiento de la economía mundial, sobre todo en lo que se refiere al calentamiento global, la precursión de gases de efecto invernadero y la necesidad de sustituir la dependencia de importaciones de hidrocarburos y de petrolíferos en países que dependen de ellos para sus consumos energéticos.
Las fuentes de energía en Centroamérica y México y su consumo
Para el caso de México su matriz energética se presenta un parámetro casi similar al nivel mundial en cuestión de qué está basada en gas, carbón, petróleo e hidroeléctrica y solamente un 24% de estas energías son bajas en carbono.
Mientras que para Centroamérica derivado a que su producción de petróleo es incipiente, depende de las energías basadas en el sistema hidroeléctrico, más que en petróleo y carbón y dentro del que destaca el gas natural.
Centroamérica tiene una disponibilidad de tierra que ocupa una superficie de 522,418 km², siendo Nicaragua el país de mayores dimensiones con 129,494 km² que corresponde al 24.8%, seguido de Honduras 21.4% (111,888 km²), Guatemala con 108,889 km² (20.8%), ocupando entre estos tres países el 67% del total de la superficie regional.
El Salvador es el país más pequeño con 21,040 km² equivalente al 4% del territorio regional.
Asimismo, sus condiciones climáticas son adecuadas para la producción de cultivos energéticos, por lo que presenta un potencial de satisfacer una parte importante de la demanda mundial de biocombustibles que ha tenido un incremento en los últimos años.
Este incremento en la demanda ofrece una oportunidad importante para el sector agrícola en la región, además gran parte de la energía hidroeléctrica es producida principalmente por Costa Rica.
De acuerdo con OLACDE, en sus estadísticas e indicadores energéticos agregados, tanto en Centroamérica como en México el consumo final para sus fuentes de energía son principalmente el transporte, y solo en el caso de México está seguido de la industria, a diferencia de Centroamérica en donde después del transporte el consumo más elevado lo presenta el doméstico, para ubicar posteriormente el de la industria.
Retos logísticos para el sector de hidrocarburos en Centroamérica y México
El sector transporte es el que domina el consumo principalmente de derivados del petróleo, empero es el sector de la electricidad el que ha representado un gran reto en materia logística, refiriéndonos por ello a la generación, transmisión, distribución y consumo ubicándose este último en los sectores industrial, comercial y residencial principalmente, acompañado de la migración del transporte para energías más limpias como la misma electricidad, gas natural, gas natural licuado y biocombustibles principalmente.
En términos que ocupan lo denominado como Economía Circular
Implementaciones de la economía circular y sus efectos en las fuentes de energías nacionales.
La economía circular es un modelo de consumo y producción sostenible a lo largo del tiempo, en donde se promueve la reducción máxima del consumo de materias primas, utilizando el beneficio de los recursos con los que se cuenta y se aprovechan los residuos para reciclarlos o transformarlos para darles una nueva vida a los productos.
México presentó en Tula de Allende, Hidalgo, un ambicioso programa denominado un “centro de economía circular”, que en su diseño integra la reconversión de la planta termoeléctrica Comisión Federal de Electricidad (CFE) “Francisco Pérez Ríos” a ciclo combinado, la instalación de una coquizadora en la refinadora, el saneamiento integral del Río Tula y sus afluentes, y la transformación de residuos orgánicos en recursos aprovechables.
El proyecto está concebido sobre los terrenos originalmente destinados a una refinería no construida, y abarca además un parque industrial de residuos con tecnología de separación, gasificación y carbonización, buscando reutilizar basura en fertilizante, carbón vegetal o materiales de construcción, con el fin de reconvertir la región, considerada una de las más contaminadas del país, en un modelo de desarrollo sostenible y economía circular.
En el caso de Centroamérica, las centrales hidroeléctricas en diversos países como El Salvador, Costa Rica, y Guatemala han buscado incrementar su producción mensual, buscando que estas hidroeléctricas aporten al tendido eléctrico que corre desde Guatemala hasta Panamá, desde las exportaciones de energía eléctrica que realiza México a la región aprovechando de manera circular la recuperación de los recursos hídricos que se presentan tras periodos de sequías como sucede con el fenómeno de El Niño, además esta generación hidráulica permite reducir los costos asociados al consumo.
Por otro lado, algunos países como Guatemala continúan avanzando en su transición hacia fuentes limpias con la inauguración de cinco nuevas plantas fotovoltaicas en 2024, sumando más de 24 MW de capacidad instalada.
Lo cual sumado a la red hidroeléctrica aprovechan la matriz energética con la cuenta Centroamérica, contribuyendo a la sostenibilidad y diversificación energética, aprovechando su alto potencial de fuentes y recursos naturales con los que cuenta para reducir emisiones y dependencia de combustibles fósiles.
De esta manera se prevé que los retos logísticos y necesidades del sector del transporte, puedan por medio de los biocombustibles y la electricidad renovable reducir la demanda de petróleo del sector del transporte en cerca de 4 mbepd (Millones de Barriles de Petróleo por Día) para 2028, lo que representa más del 7% de la demanda prevista de petróleo para el transporte.
Si se considera la electricidad procedente de fuentes no renovables, como la nuclear, el gas natural y el carbón, este valor se eleva a casi el 9%.
La electricidad renovable lidera el crecimiento al evitar 1,3 mbepd adicionales de consumo de petróleo durante el período previsto, mientras que los biocombustibles evitan otros 0,7 mbepd.
Para 2028, los biocombustibles representarán cerca del 60% de la demanda de petróleo evitada y la electricidad renovable el resto.
Si a lo anterior, sumamos que con la nueva geopolítica que se está llevando con uno de los principales proveedores de hidrocarburos y de sus derivados para la región Centroamericana que es Venezuela por parte de los EE.UU. en donde ya se muestran gran afectación por las reducciones de las exportaciones a estos país, para su mayor envío hacía territorio norteamericano, que han provocado un cambio en las rutas comerciales desde y hacia la región que cancelaron o desviaron rutas lo que eleva el costo de las mismas por lo que esta logística representa.
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