12 de febrero de 2026

#DESDELAFRONTERA/ POR #PEDRONATIVIDAD

Gobernando con los tenis puestos

(12-Febrero-2026).- Mientras en muchos ayuntamientos el poder se ejerce desde la comodidad del escritorio, entre café tibio, asesores que filtran la realidad y reportes maquillados, en Nuevo Laredo el gobierno camina, suda y escucha. Y eso, aunque a algunos les incomode, tiene nombre y apellido, Carmen Lilia Canturosas Villarreal.

La conformación del primer Consejo Social de Participación en la colonia Nueva Era no fue un acto de membrete ni una foto para redes. Fue territorio puro, más de 3 mil ciudadanos, cuatro colonias sentadas frente a su alcaldesa, hablando sin intermediarios, poniendo sobre la mesa lo que duele, lo que falta y lo que urge. Eso no lo aguanta cualquier alcalde. Porque gobernar en campo implica oír reclamos, cargar pendientes y salir de la burbuja del “todo va bien”.

Aquí está la diferencia, hay quienes gobiernan con PowerPoint… y hay quienes gobiernan con tenis. Carmen Lilia eligió lo segundo. No se quedó en la comodidad del diagnóstico de escritorio; fue a donde están los baches, las lámparas fundidas y las necesidades reales. Ahí, donde no hay filtro, ni edición, ni discurso bonito que alcance.

El mensaje político es claro, el poder no se ejerce solo con asesores, se ejerce con presencia. Los Consejos Sociales de Participación no son un adorno institucional, son una sacudida al modelo tradicional de gobierno. Pasar de “yo decido” a “decidimos” es un cambio que muchos presumen, pero pocos se atreven a practicar.

Que los propios vecinos entreguen una consulta firmada por más de 3 mil personas no es casualidad, es resultado de un gobierno que genera confianza porque da la cara. Porque escucha. Porque vuelve a la colonia, no solo en campaña, sino ya con el poder en la mano.

Y aquí viene la parte incómoda para algunos alcaldes de otros municipios, no todos están dispuestos a gobernar así. No todos quieren exponerse al reclamo directo, al diagnóstico sin maquillaje, a la presión ciudadana en vivo y a todo color. Es más fácil gobernar desde el aire acondicionado que desde la banqueta.

Carmen Lilia está mandando un mensaje político que pesa, en Nuevo Laredo, el gobierno no se encierra, se mete hasta el barrio.

TAMAULIPAS AVANZA

La rueda de prensa que encabezó el gobernador Américo Villarreal Anaya, fue una pasarela de cifras con destinatario claro, los escépticos, los críticos profesionales y, sobre todo, los fantasmas del pasado que todavía rondan los pasillos del poder en Tamaulipas.

Américo llegó con números bajo el brazo, cifras que pesan, 819 millones de pesos menos de deuda, 1,750 millones liberados para proyectos sociales y una mejora en tasas de interés que, en cualquier otro sexenio, habría sido imposible… o impensable. Porque antes se refinanciaba para patear el bote; hoy se refinancia para respirar.

El mensaje es claro, cuando hay orden, el dinero alcanza. Y cuando hay desorden, lo que alcanza es el pretexto.

Tamaulipas, además, presume vitrina económica, top 5 en crecimiento, sexto exportador nacional, primero en industria química y tercero en aparatos eléctricos. Traducido al idioma de la calle, más producción, más empleo y menos cuentos. Y si a eso se suma el quinto lugar nacional en salarios del IMSS y el primer sitio en crecimiento del salario real.

Pero el plato fuerte está en energía. Tamaulipas ya no solo es frontera, ahora también es enchufe nacional. Segundo lugar en capacidad instalada y con joyas como el campo Trión, tercer proyecto más grande del mundo en aguas profundas. Eso no se logra con discursos, se logra con gestión, con respaldo federal y con una relación aceitada con Palacio Nacional, donde hoy despacha Claudia Sheinbaum. La señal política es evidente, Tamaulipas está en el radar bueno, no en la lista negra.

Y luego viene el dato que más urticaria provoca, cero observaciones en 2023 y apenas 0.03% observado en 2024 por la Auditoría Superior de la Federación. Comparado con los 2,516 millones promedio del gobierno anterior, la diferencia no es técnica, es histórica. Es pasar de la sospecha permanente al expediente limpio. De la auditoría como amenaza, a la auditoría como trámite.

En pocas palabras, en Tamaulipas, los números ya no se esconden en el cajón… ahora se suben al estrado… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.

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