(7-Febrero-2026)
Investigación Especial
Por Alberto González Káram
• Plan de Acción Estados Unidos-México sobre Minerales Críticos es un acuerdo bilateral de corto plazo por 60 días que servirá de base para futuros acuerdos multilaterales de cooperación en cadenas de suministro
• México es productor relevante de minerales críticos a nivel global entre los que destacan: barita, cobre, fluorita, grafito, manganeso, plata, plomo, silicio, zinc y litio
El Plan de Acción Estados Unidos-México sobre Minerales Críticos es un acuerdo bilateral de corto plazo por 60 días que servirá de base para futuros acuerdos multilaterales orientados a desarrollar cooperación en cadenas de suministro de minerales críticos de comercio preferencial respaldado por precios mínimos y medidas de comercio exterior.
Los objetivos consisten en asegurar cadenas de suministro de minerales críticos, mitigando vulnerabilidades causadas por distorsiones de mercado; desarrollar el comercio preferencial de minerales críticos entre economías de mercado; respaldar precios mínimos (price floors); fortalecer la competitividad de Norteamérica alineado con el Tratado Comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC); asegurar suministro de insumos esenciales para sectores clave como automotriz, acero, aluminio, tecnología, energía limpia y manufactura avanzada; reducir dependencia de fuentes externas vulnerables; y promover cooperación binacional con respeto a la soberanía y legislación de Estados Unidos y México.
México es un productor relevante de varios minerales críticos entre los que destacan: barita, cobre, fluorita, grafito, manganeso, plata, plomo, silicio y zinc, así como el litio con reservas, pero producción limitada o en desarrollo, debido a la nacionalización en 2022 y enfoque estatal vía LitioMx.
Los datos más recientes disponibles con tendencias al cierre del 2026 muestran recuperación por precios altos en oro, plata y cobre, con contribución anual del sector minero del 2.77 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB) y valor económico de producción minero-metalúrgica de 312 mil 461 millones de pesos que equivalen a 17 mil 057 millones de dólares al tipo de cambio actual.
El volumen de producción anual y usos globales de los principales minerales críticos producidos en México son los siguientes: Plata 4,077,000 kg que ocupa el Primer Lugar Mundial con participación entre 23-25 por ciento global para usos de electrónica, paneles solares, catalizadores, joyería, medicina como antibacteriano y 50 por ciento en usos industriales y renovables; Cobre 717,332 toneladas para cables eléctricos, motores, vehículos eléctricos, energías renovables, construcción, turbinas eólicas y solares; Zinc 773,189 toneladas con usos de galvanizado anticorrosión, aleaciones y baterías; Plomo 172,130 toneladas para baterías, automotriz, industrial y protección radiológica; Fluorita 1,505,000 toneladas que exporta 64 por ciento al mercado de Estados Unidos con usos de semiconductores y refrigerantes; Barita 244,269 toneladas utilizadas en perforación de pozos de petróleo y gas; Manganeso 183,273 toneladas en aleaciones y baterías; Silicio 3,051,000 toneladas en usos de semiconductores, paneles solares y aleaciones; Grafito 706 toneladas para baterías, lubricantes y reactores nucleares; y Litio u Oro Blanco con producción casi nula y reservas en Sonora, Chihuahua y Coahuila con proyectos en evaluación estatal para usos de baterías recargables, vehículos eléctricos y almacenamiento de energía.
México dispone de otros minerales críticos con potencial o producción menor como el Níquel, Cobalto y Tierras Raras.
El valor económico anual del comercio exterior de productos minerales, concentrándose en los minerales críticos, asciende a 71,139 millones de dólares, cuyas exportaciones del 52 por ciento son a Estados Unidos, seguido de China y Japón, resultando un saldo superavitario de la balanza comercial a favor de México.
Los minerales críticos de México son prioritarios para transición energética, electromovilidad, inteligencia artificial (IA), defensa y manufactura avanzada.
Las líneas de acción en los próximos 60 días se centran en: analizar la viabilidad y desarrollo de políticas y mecanismos comerciales coordinados, incluyendo precios mínimos ajustados en frontera para importaciones de minerales críticos, enfocándose inicialmente en ciertos minerales específicos a determinarse; consultar sobre cómo incorporar dichos precios mínimos en un acuerdo plurilateral vinculante sobre comercio de minerales críticos; identificar minerales críticos específicos de interés común y proyectos de extracción, procesamiento y manufactura en ambos países o terceros para priorizar financiamiento e inversión; garantizar medidas comerciales, estándares regulatorios para minería, procesamiento o comercio, cooperación técnica y regulatoria, promoción y evaluación de inversiones, coordinación en mapeo geológico de intercambio entre US Geological Survey y Servicio Geológico Mexicano, respuestas coordinadas rápidas ante crisis o disrupciones en cadenas de suministro, investigación y desarrollo de nuevas tecnologías para minerales críticos, mecanismos coordinados de almacenamiento estratégico y compartir información sobre depósitos potenciales para mayor transparencia.
Los precios mínimos son uno de los elementos más destacados y novedosos del Plan de Acción Estados Unidos-México sobre Minerales Críticos, consistente en un mecanismo en exploración y desarrollo durante los próximos 60 días hasta abril de 2026 que se refiere a precios mínimos aplicados en la frontera para las importaciones de minerales críticos.
El ajuste en frontera implica que se impondrán umbrales mínimos de precio a las importaciones que entren a Estados Unidos o México desde terceros países con enfoque preferencial y de comercio binacional o plurilateral.
Es importante destacar que el objetivo consiste en proteger la producción y las inversiones en Norteamérica contra distorsiones del mercado global, como dumping o venta por debajo del costo, subsidios encubiertos o sobreoferta que colapsen precios como las actuales prácticas asociadas a la dominancia de China en procesamiento.
Los beneficios esperados son evitar colapsos de precios que desincentiven inversiones en minería y procesamiento en Norteamérica; asegurar precios consistentes dentro de la zona preferencial de los Estados Unidos y México, independientemente de fluctuaciones globales; fortalecer la competitividad regional, alineado con el Tratado Comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) que se encuentra en revisión; y mitigar vulnerabilidades de suministro para industrias clave como automotriz, tecnología, energía limpia y defensa.
El Plan de Acción Estados Unidos-México sobre Minerales Críticos permitirá identificar y priorizar proyectos específicos de interés mutuo, fortalecer la integración económica en Norteamérica, contribuyendo a la seguridad económica y nacional de ambos países, así como posicionar a México y Estados Unidos en un bloque económico preferencial que aborde distorsiones globales.
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