3 de febrero de 2026

¿RESCATE O RENDICIÓN DEL PAN EN TAMAULIPAS?

Entre la ambigüedad del grupo del “Truko” y la firmeza de Omeheira López Reyna, el PAN tamaulipeco debe decidir si vuelve a ser oposición o se conforma con ser comparsa del poder rumbo a 2027.

El PAN en Tamaulipas navega sin brújula y el nombre de Omeheira López Reyna suena ya como el último dique de contención. Mientras las sospechas de un “pacto de caballeros” entre el grupo de César “El Truko” Verástegui y la administración estatal crecen en los pasillos de Ciudad Victoria, la figura de la exmagistrada aparece para recordar que el panismo aún tiene cuadros con capacidad de confrontación y altura legislativa.

La diferencia de posturas es abismal. No hace mucho tiempo, al preguntarle su opinión sobre el gobierno actual, el “Truko” prefirió la comodidad de una respuesta ambigua: dijo que si criticaba era por “ardor” y que, si no lo hacía, sería porque estaba “arreglado”. En esa frase, el diputado federal confesó su parálisis política. En la oposición, el silencio de quien debería incomodar al poder no es prudencia: es renuncia.

Frente a esa postura acomodaticia que evita cualquier choque con Palacio, Omeheira representa a una militancia que hoy se siente huérfana. Su trayectoria como Magistrada y Diputada Federal no es un adorno en el currículum; es la herramienta que le permite señalar errores con rigor técnico y sin temor a que su voz sea reducida a un berrinche electoral.

Ella no necesita esconderse en el mutismo porque su perfil ha sido siempre el de la institucionalidad y la firmeza. Dos cualidades que hoy escasean en una dirigencia panista más preocupada por cuidar acuerdos personales que por defender las siglas del partido y a sus votantes.

El panismo tamaulipeco enfrenta una encrucijada clara: o se queda bajo la sombra de un liderazgo que ya bajó los brazos para no “parecer arreglado”, o apuesta por la capacidad de Omeheira López Reyna para reconstruir la dignidad del partido.

Tamaulipas no necesita una oposición de aparador que pida permiso para emitir un juicio; necesita un contrapeso real que no tenga compromisos en el cuarto piso de Palacio de Gobierno. Si el PAN quiere ser competitivo en 2027, debe dejar atrás las excusas de los que se sienten cómodos en la derrota y abrirle paso a quien tiene autoridad moral para volver a dar la batalla.

Porque, si el PAN sigue cuidando al poder en lugar de confrontarlo, en 2027 no sólo perderá la elección: habrá perdido su esencia y su razón de ser.

Martín Díaz | Periodismo con firma