{"id":186793,"date":"2025-11-08T15:15:54","date_gmt":"2025-11-08T21:15:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/?p=186793"},"modified":"2025-11-08T15:15:54","modified_gmt":"2025-11-08T21:15:54","slug":"el-espejismo-del-desarrollo-sin-industria-y-sin-campo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/?p=186793","title":{"rendered":"El espejismo del desarrollo: sin industria y sin campo"},"content":{"rendered":"<p><em><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-186794 alignright\" src=\"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Campox-I.jpeg\" alt=\"\" width=\"433\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Campox-I.jpeg 433w, https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Campox-I-203x300.jpeg 203w\" sizes=\"auto, (max-width: 433px) 100vw, 433px\" \/>Por: Jos\u00e9 Romero<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El campo mexicano se viene muriendo desde hace 40 a\u00f1os, y el gobierno lo mira con la serenidad de quien confunde la caridad con la justicia. Se habla de soberan\u00eda alimentaria mientras se importan millones de toneladas de granos; se celebra la autosuficiencia en discursos que ni siquiera alcanzan para llenar un silo. El pa\u00eds que pudo ser potencia agroalimentaria se resigna a sobrevivir con paliativos, administrando su decadencia con programas asistenciales que cambian de nombre, pero no de l\u00f3gica. El campo no est\u00e1 en crisis por falta de dinero, sino por exceso de improvisaci\u00f3n y ausencia de rumbo.<\/p>\n<p>El gobierno actual se presenta como un proyecto de transformaci\u00f3n, pero su pol\u00edtica agr\u00edcola conserva la estructura de siempre: subsidios dispersos, burocracia omnipresente y un desd\u00e9n absoluto por la producci\u00f3n. Se multiplican las transferencias directas, se anuncian precios de garant\u00eda, se promete justicia al campesino, pero la tierra produce menos y el pa\u00eds importa m\u00e1s. Se subsidia la pobreza en lugar de incentivar la productividad; se reparte dinero, pero no se construyen mercados ni capacidades tecnol\u00f3gicas. El Estado se volvi\u00f3 un repartidor de cheques, no un promotor de desarrollo. Y lo m\u00e1s grave es que esa renuncia se vende como virtud: el asistencialismo se disfraza de ideolog\u00eda y la mediocridad de pol\u00edtica social.<\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n de Aserca y de la agricultura por contrato fue el golpe definitivo a la certidumbre productiva. Aquellos instrumentos ofrec\u00edan cobertura de precios y estabilidad comercial. No eran perfectos, pero funcionaban. Su eliminaci\u00f3n dej\u00f3 al productor a merced del mercado internacional. Los apoyos por tonelada, los aranceles repentinos y las compras p\u00fablicas de emergencia no sustituyen la planeaci\u00f3n: s\u00f3lo prolongan el desastre. M\u00e9xico cambi\u00f3 la pol\u00edtica agr\u00edcola por la pol\u00edtica del rescate. Un pa\u00eds que no puede garantizar el precio de su cosecha tampoco puede garantizar su futuro.<\/p>\n<p>Tras el desmantelamiento de Conasupo en los noventa, Aserca represent\u00f3 un sustituto limitado del viejo Estado coordinador: una versi\u00f3n neoliberal que, aunque insuficiente, ofrec\u00eda estabilidad. Mientras Conasupo integraba producci\u00f3n, acopio y abasto bajo la l\u00f3gica del desarrollo nacional, Aserca fue su remanente tecnocr\u00e1tico. La diferencia entre ambos resume la decadencia del Estado: de productor pas\u00f3 a mediador y luego a espectador. Con la desaparici\u00f3n de Aserca se consum\u00f3 el abandono institucional del campo mexicano.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, Conasupo encarn\u00f3 la idea de Estado desarrollador: el que coordina, produce y distribuye para reducir desigualdades estructurales. Compraba cosechas nacionales a precios de garant\u00eda, almacenaba en miles de bodegas y aseguraba la venta de alimentos b\u00e1sicos en tiendas rurales. No s\u00f3lo daba estabilidad al productor, tambi\u00e9n al consumidor, garantizando una red de abasto social que hoy no existe. Su desmantelamiento, bajo la doctrina del mercado, fue el inicio del desierto actual: se desmontaron silos, se privatiz\u00f3 el acopio y se abandon\u00f3 la soberan\u00eda alimentaria en nombre de la eficiencia.<\/p>\n<p>Hoy, los grandes exportadores del agro mexicano ya no son nacionales. Las cadenas m\u00e1s rentables \u2013aguacate, berries, frutas y hortalizas\u2013 est\u00e1n controladas por corporaciones extranjeras como Driscoll\u2019s, Mission Produce o Del Monte, que coordinan la producci\u00f3n y la exportaci\u00f3n desde fuera del pa\u00eds. Y en los granos, las comercializadoras dominantes son Cargill, ADM, Bunge y Louis Dreyfus: todas for\u00e1neas. M\u00e9xico exporta con capital extranjero e importa su comida con capital extranjero. El Estado ha perdido el tim\u00f3n y contempla c\u00f3mo el valor agregado, las divisas y la tecnolog\u00eda fluyen hacia fuera. Es la desnacionalizaci\u00f3n silenciosa del campo, presentada como \u00e9xito comercial.<\/p>\n<p>Segalmex simboliza el fracaso del intento de revivir esa funci\u00f3n estatal sin recuperar su esp\u00edritu. Naci\u00f3 con la promesa de justicia para los peque\u00f1os productores y se convirti\u00f3 en emblema del desorden: bodegas saturadas, ma\u00edz podrido, p\u00e9rdidas millonarias y opacidad. Ninguna transformaci\u00f3n puede sostenerse sobre la corrupci\u00f3n. La soberan\u00eda alimentaria no se decreta con discursos: se construye con instituciones que produzcan, almacenen y distribuyan con eficiencia. El actual gobierno hered\u00f3 un campo vulnerable y lo hizo m\u00e1s fr\u00e1gil: endeudado, dividido y dependiente del presupuesto.<\/p>\n<p>A esa ceguera productiva se suma otra forma de desorden: el Estado ni siquiera planifica el uso del recurso m\u00e1s b\u00e1sico, el agua. M\u00e1s de 70 por ciento del l\u00edquido concesionado se destina al riego, pero no existe una estrategia nacional para administrarlo ni modernizar los distritos agr\u00edcolas. Se promete aumentar la producci\u00f3n sin infraestructura hidr\u00e1ulica ni tecnolog\u00edas de riego, como si el agua fuera infinita. El problema no es s\u00f3lo de escasez, sino de direcci\u00f3n: el pa\u00eds necesita planear su uso productivo y equitativo, integrando la pol\u00edtica h\u00eddrica a la agr\u00edcola, como hacen las naciones que se toman en serio su desarrollo.<\/p>\n<p>El resultado es un sistema agr\u00edcola fracturado. Un pu\u00f1ado de productores de exportaci\u00f3n mantiene la competitividad gracias a su tecnolog\u00eda, mientras millones de campesinos dependen de apoyos que apenas alcanzan para sembrar otra vez. Entre ambos grupos, la mayor\u00eda de los productores medianos \u2013los que deber\u00edan sostener el mercado interno\u2013 est\u00e1 condenada al abandono: demasiado grande para el asistencialismo y demasiado peque\u00f1a para el cr\u00e9dito comercial. Ese vac\u00edo destruye el tejido productivo y condena al pa\u00eds a la dependencia alimentaria.<\/p>\n<p>La paradoja es brutal: un gobierno que se proclama de transformaci\u00f3n ha terminado por consolidar el viejo modelo de dominaci\u00f3n, donde el campesino agradece el subsidio en lugar de exigir un mercado justo. La justicia rural no se logra con limosnas, sino con productividad, organizaci\u00f3n y conocimiento. Ninguna sociedad se emancipa repartiendo d\u00e1divas. La soberan\u00eda no se alcanza con discursos, sino con inversi\u00f3n, tecnolog\u00eda e inteligencia p\u00fablica. La autosuficiencia de la que se presume no es m\u00e1s que un reflejo en el desierto: un espejismo que se evapora frente a la realidad de un campo agotado y de un Estado que ha olvidado su deber m\u00e1s elemental: producir para vivir con dignidad.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Romero es Director general del CIDE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jos\u00e9 Romero El campo mexicano se viene muriendo desde hace 40 a\u00f1os, y el&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":186795,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-186793","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacional"],"jetpack_publicize_connections":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/186793","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=186793"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/186793\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/186795"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=186793"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=186793"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=186793"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}