{"id":18112,"date":"2022-07-05T09:28:08","date_gmt":"2022-07-05T15:28:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/?p=18112"},"modified":"2022-07-05T09:28:08","modified_gmt":"2022-07-05T15:28:08","slug":"al-vuelo-por-pegaso-94","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/?p=18112","title":{"rendered":"AL VUELO\/ Por Pegaso"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Respuesta<\/strong><\/em><\/p>\n<p>En respuesta al art\u00edculo publicado ayer sobre la boda de un Alcalde con un caim\u00e1n en Oaxaca, el economista Alberto Gonz\u00e1lez K\u00e1ram envi\u00f3 un extenso trazado de arquitectura donde demuestra lo vivo que est\u00e1n las tradiciones de las etnias de aquella regi\u00f3n:<\/p>\n<p>Mi Estimado Pegaso:<\/p>\n<p>Entre mis primeros trabajos como Economista y \u201cCoordinador General del Estudio Socioecon\u00f3mico del Proyecto Agr\u00edcola de San Pedro Huamelula, Oaxaca\u201d, en la Secretaria de Recursos Hidr\u00e1ulicos (SRH), tuve la oportunidad de visitar San Pedro Huamelula, fundado en el a\u00f1o de 1499, en mi recorrido de la Capital de Oaxaca a la regi\u00f3n del Istmo de Tehuantepec ubicado en la zona sureste, mismo que se encuentra limitado con Magdalena Tequisistl\u00e1n, Santa Mar\u00eda Ecatepec y Santo Domingo Tehuantepec; al sur con el Oc\u00e9ano Pacifico y Santiago Astata; al poniente con San Carlos Yautepec, San Miguel del Puerto y Santa Mar\u00eda Ecatepec; al oriente con Santo Domingo Tehuantepec.<\/p>\n<p>En el Cap\u00edtulo de Usos, Costumbres y Tradiciones de la Cultura Chontal de San Pedro Huamelula, se encuentra El Boquer\u00f3n que era una sola monta\u00f1a de aproximadamente 500 m de altura, pero seg\u00fan cuenta la tradici\u00f3n dicho cerro se parti\u00f3 en dos cuando la princesa de los huaves fue rescatada del manantial del Arco Iris, donde los chontales la ten\u00edan prisionera. Los huaves, quienes ten\u00edan el poder de convertirse en peces, caimanes u otros animales marinos, esta vez se convirtieron en Juana de Agua, la mujer del mar, y provocaron el diluvio inundando a toda la naci\u00f3n chontal; San Pedro Huamelula, al ver que su pueblo se estaba ahogando, mando a Santiaguito con su caballo celestial y su espada a destruir a la malvada serpiente que estaba atravesada y no dejaba pasar el r\u00edo. Santiaguito, de un tajo parti\u00f3 a la serpiente y al cerro del Cocogua en dos partes y la princesa suave pudo pasar; de este modo los suaves de San Francisco y San Dionisio del mar, se llevaron a su princesa por v\u00eda mar\u00edtima. Desde entonces, el Cocogua es el mudo testigo y portador de leyendas extra\u00f1as.<\/p>\n<p>El Boquer\u00f3n se encuentra en los l\u00edmites de los terrenos comunales de San Pedro Huamelula y Santiago Astata (Ijual\u00e1-apig, cerro de piedra). Al pie de esta monta\u00f1a hay una cueva que, dec\u00edan, conduc\u00eda al centro de la tierra y, seg\u00fan los antiguos chontales, su entrada era muy amplia y contaba con varias escalinatas por donde los viajeros eran conducidos a lugares encantados. Adem\u00e1s, antes de la puerta mayor hab\u00eda doce puertas menores por donde la gente de aquella \u00e9poca entraba para ir a la ciudad de Oaxaca (Pal\u00e1, en n\u00e1huatl, en la punta de la nariz del guaje). Estos encantamientos ocurr\u00edan solamente a la media noche de cada 31 de diciembre.<\/p>\n<p>En las proximidades del 30 de diciembre, el pueblo de Huamelula estaba alborotado, todos se preparaban para pedir permiso al sonta\u00e1-sans (el diablo). En la noche oscura, solo se ve titilar de una que otra luci\u00e9rnaga, se escuchan los grillos cantar y uno que otro candil prendido a un encorvado horc\u00f3n de las enramadas; las ancianas del lugar van y vienen mientras labran con devoci\u00f3n doce cirios de a codo cada uno, y los hombres recolectan el copal (astoraque) que ten\u00eda que ser de una arroba, pesada con la balanza municipal. Tanto los ancianos como las ancianas pasaban esa noche orando en vigilia hasta que Talpocna cal faunatl (Dios sol) asomaba sus primeros rayos del nuevo d\u00eda.<\/p>\n<p>Los ancianos m\u00e1s importantes de la poblaci\u00f3n se preparaban pacientemente y, para pedirle permiso a Tlapocna leimina, esperaban el momento que descansara en su morada y estaba menos dispuesto a cometer sus perversidades en contra de la humanidad.<\/p>\n<p>Para entonces ya se han reunido en Huamelula muchos pueblos peregrinos procedentes de la zona alta de la gran naci\u00f3n chontal tales como: Chontecomatl\u00e1n, Ecatepec, Tenango, Zapotitl\u00e1n, Jilotepequillo, Tequisistl\u00e1n, Alotepec, Acaltepec, Quiegola\u00f1i, Chacalapa, que llegan con el mismo prop\u00f3sito de entrar en aquella cueva encantada para abastecerse de lo m\u00e1s necesario para subsistir durante un a\u00f1o. Al llegar a la hora se\u00f1alada, no muy entrada la noche, los ancianos se reun\u00edan a orar; con plegarias ped\u00edan la protecci\u00f3n de Tlapocna tlamats (dios de la tierra), quien los guiar\u00e1 a la tierra encantada, para el desempe\u00f1o de su delicada misi\u00f3n: convencer a Tlapocna leimina, que gobierna las profundidades del infierno, de que les autorice entrar en su reinado y convenga con ellos el permiso que el pueblo pide para llegar a su morada y recibir los beneficios pr\u00f3digos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la tradici\u00f3n chontal de Huamelula, a la media noche (maitii-pugui), los doce ancianos m\u00e1s distinguidos de la regi\u00f3n en procesi\u00f3n se encaminaban rumbo a la monta\u00f1a m\u00e1s alta del Cocogua, donde dichos sabios y ancianos caminaban cuesta arriba rumbo a la c\u00faspide de aquella monta\u00f1a. Despu\u00e9s de muchas horas de caminata, llegan al plano donde se congregan y se preparan para la ceremonia. Reunidos los doce ancianos sabios, trazan una circunferencia de doce brazas de di\u00e1metro, la dividen en seis partes iguales con doce puntos equidistantes entre s\u00ed; cada sabio se acomoda en cuclillas portando su respectivo cirio y en el centro del c\u00edrculo, formando una cruz, se deja el copal ardiente, durante muchas horas, los ancianos arrodillados oraban y con c\u00e1nticos y sus ritos invocaban el esp\u00edritu Tlapocna leimina, a quien suplicaban varias veces que se presentara y presenciara la ceremonia que celebran en su honor los sabios chontales. La noche era silenciosa, t\u00e9trica y obscura, se percib\u00eda un frio sepulcral y solo se llegaba a escuchar uno que otro c\u00e1ntico de alg\u00fan viejo tecolote o de cualquier grillo trasnochador. As\u00ed transcurr\u00edan las horas de oraci\u00f3n de los ancianos chontales, hasta que de pronto comenzaba a soplar un viento helado, como una se\u00f1al de que Tlapocna leimina estaba por llegar.<\/p>\n<p>Por fin, Tlapocna leimina, acompa\u00f1ado de Tlapocna quiel tlahua (dios del viento), llegaban en medio de un clima helado y un ruido ensordecedor; entonces, los cirios se apagaban y reinaba un ambiente de plena oscuridad; se escucha la voz cavernosa de Tlapocna leimina: -\u00a1Mortales, estoy aqu\u00ed frente a ustedes! \u00bfA que me han convocado, a que me llamaron? \u00a1Decidme pronto\u00a1.<\/p>\n<p>En este momento, uno de los m\u00e1s ancianos se adelanta y le dice lo siguiente: -T\u00fa, Tlapocna leimina, dios del infierno, due\u00f1o de las tinieblas y de las entra\u00f1as de la tierra, del fuego y de la maldad, hemos venido a rogarte de rodillas que consientas a nuestros hermanos a descender al fondo de tu coraz\u00f3n para recolectar una parte de tus bondades; el ma\u00edz, la calabaza, el fr\u00edjol, el pan, el guarache, el machete, el hacha y la ropa, para que no mueran de hambre, de sed o de fr\u00edo.<\/p>\n<p>As\u00ed le hablaba el anciano m\u00e1s sabio a Tlapocna elimina quien, si estaba de buenas, contestaba: _ \u00a1Infelices mortales, id que las doce puertas de mi reino se abrir\u00e1n, y tomad todo lo que les haga felices, despu\u00e9s me contribuir\u00e1n con la miel de su vida, hasta por la tercera generaci\u00f3n\u00a1<\/p>\n<p>Si, por el contrario, Tlapocna elimina no aceptaba, desataba su furia en contra de los sabios chontales, quienes mor\u00edan consumidos por el viento y el fuego.<\/p>\n<p>Cuando el dios de la maldad favorec\u00eda al pueblo, una luz intensa se prend\u00eda en lo m\u00e1s alto de la monta\u00f1a acompa\u00f1ado de una fuerte sacudida subterr\u00e1nea, en se\u00f1al de que todos los pueblos reunidos en Huamelula deb\u00edan trasladarse de inmediato al Cocohua, donde esperaban la hora en que, con un gemido producido en las entra\u00f1as de la infernal monta\u00f1a, por encantos se habr\u00edan las doce puertas del Boquer\u00f3n, por donde todos los viajeros ten\u00edan que entrar presurosos y sin distraerse, tomaban todo lo que a su paso encontraban: ma\u00edz. fr\u00edjol, calabaza, caf\u00e9, petate, cobijas, ropa, telas de seda, oro, y plata; art\u00edculos de labranza como: palas, machetes, coas, lazos otras cosas de uso diario.<\/p>\n<p>Estando los viajeros en las entra\u00f1as del Cocohua y habiendo recogido todos los bienes, esperan la m\u00fasica y las campanadas provenientes del fondo de la caverna encantada, a partir de cada campanada todos los chontales que estaban dentro, ten\u00edan que abandonar presurosos el lugar, ya que el sonido de cada campanada se cerraba una puerta de tal suerte que despu\u00e9s de las doce quedaban herm\u00e9ticamente cerradas las doce puertas.<\/p>\n<p>Si por descuido o distracci\u00f3n alguno de los viajeros se quedaba a curiosear y no le daba tiempo de salir, entonces tendr\u00eda que esperar un a\u00f1o para regresar y ver la luz del d\u00eda, pero para entonces ya habr\u00edan concurrido en nuestro mundo cien a\u00f1os. De manera que este hombre regresaba encantado y pose\u00eda una vida eterna, pero ya no era hijo del se\u00f1or Tlotaa lema\u00e1 (dios del cielo), sino de Tlapocna elimina, que dispon\u00eda de \u00e9l, de su persona y su esp\u00edritu. Tambi\u00e9n cuentan que el hombre, a su regreso, estar\u00eda muy transformado; su piel ser\u00eda muy blanca como lacota de un caballo, y dorado, y ya no comer\u00eda tortillas, como nosotros, porque su cuerpo ya no ser\u00eda como el nuestro, sino el de un hombre sin sangre.<\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad mucha gente iba a Ijualaj pujma (Tehuantepec), o al pala\u00e1 ( Oaxaca), donde en el Cocohua se encontraba una puerta grande por donde la gente caminaba para llegar a tierras lejanas, hab\u00eda muchas casas grandes, amplias y bonitas, comercios grandes, dependientes altos de ojos verdes como el jade edificios altos y rodeados de hermosos jardines, las calles son derechas y largas, las fachadas de las casas brillaban como el oro y la plata, el r\u00edo era cristalino, el agua era muy dulce como la miel y todos muy iluminados, como que nuestra madre Tlapocna calmutla ( diosa de la luna ), siempre alumbrara en esos hermosos pueblos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Respuesta En respuesta al art\u00edculo publicado ayer sobre la boda de un Alcalde con un&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":144,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[23],"tags":[],"class_list":["post-18112","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnas"],"jetpack_publicize_connections":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18112","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18112"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18112\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/144"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18112"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18112"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18112"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}